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SAN VICENTE: Abrió el primer sex Shop del distrito

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Sus dueños empezaron vendiendo por encargue y plantean que la demanda es alta. La lucha contra los tabúes y el cambio de paradigma.

Objetos que imitan la forma de un pene, con y sin vibrador y de diferentes texturas; geles, esposas, lencería erótica, antifaces. Esa gama de productos se puede conseguir desde el mes pasado en San Vicente, a partir de la apertura de “Përvëlues”, el primer sex shop del distrito, también dedicado a la lencería.

El local está ubicado en la galería “Las Marías”, en 25 de Mayo 68. La encargada de la atención e hija del dueño, Marina Farasi, contó ante El Diario Sur que empezaron meses atrás vendiendo de forma ambulatoria y por encargue, y que ante el crecimiento de las consultas se decidieron a invertir en un local a la calle.

“Por ahora pensamos en que sea más lencería que sex shop, porque la gente no está acostumbrada y porque teníamos miedo de que no nos lo habilitaran, pero con el paso del tiempo queremos que predomine la parte de sex shop”, aseguró Farasi, aunque reconoció que el sector íntimo es el que más ganancias viene reportándole al comercio en el mes que lleva abierto.

El local es discreto. A la vista tiene el sector de lencería, y la parte de sex shop se encuentra oculta; tapada por cortinas negras y un vidrio ploteado. “Desde el Municipio nos pidieron que no tengamos los productos sexuales a la vista porque por acá pasan muchos chicos”, manifestó.

La gama de juguetes disponibles es reducida, a comparación de otros comercios íntimos más grandes y con años de trayectoria. Pero es un primer paso. “Lo que más se llevan son geles, esposas y antifaces, que es lo más ‘tranqui’ como para arrancar”, comentó Marina. Y ubicó en un segundo lugar a los dildos o vibradores, junto con un juguete para mujeres llamado “bolas geisha”.

Los precios son variados. El vibrador más caro llega a los 1200 pesos; también hay “imitadores” de boca o vagina para hombres que cuestan alrededor de 800 pesos, y las esposas que salen entre 270 y 370 pesos.

El target, sostuvo Farasi, es variado, aunque predomina el femenino. “Vienen chicas jóvenes, pero hay más señoras grandes que buscan tener una experiencia”, dijo. Y explicó que su negocio apunta a luchar contra el tabú que representa el sexo para muchas franjas sociales.

“La gente se aburre de hacer siempre lo mismo. Por eso está bueno probar y hacer cosas nuevas, es bueno para ser feliz y para la salud. La vida es una sola y uno tiene que probar la mayor cantidad de cosas que pueda”, opinó.

Por otra parte, contó cuál es la fórmula para encarar un negocio tan disruptivo y heterodoxo en San Vicente. “Para nosotros es como tener un kiosco. Al principio costaba pero después nos acostumbramos a poner cara de nada aunque al cliente le diera risa”, relató. Y también admitió que, por ahora, son más las consultas de curiosos que las ventas de productos sexuales.

Fuente: El Diario Sur – San Vicente





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