La polémica en torno al patrimonio del jefe de Gabinete nacional, Manuel Adorni, sumó este viernes un nuevo capítulo político. El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, cuestionó con dureza al funcionario de Javier Milei y aseguró que, si perteneciera al peronismo, su situación judicial sería muy distinta.
“Si Adorni fuera peronista estaría preso”, lanzó el mandatario provincial durante una conferencia de prensa, en medio de las repercusiones generadas por las explicaciones que brindó el jefe de Gabinete sobre una fortuna en criptomonedas que no había sido declarada previamente.
La frase no fue casual. Kicillof vinculó el caso con la situación judicial de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien cumple prisión domiciliaria tras la condena ratificada en la causa Vialidad, y denunció lo que considera un trato desigual de la Justicia y de ciertos sectores políticos hacia dirigentes peronistas y funcionarios del actual Gobierno nacional.
Pero además, el gobernador apeló a la ironía para referirse a la defensa pública de Adorni. Entre risas, aunque aclarando que hablaba “con respeto”, afirmó: “Yo estoy buscando un pendrive para los recursos de la provincia”. La chicana apuntó directamente a la explicación que dio el jefe de Gabinete sobre el origen de parte de su patrimonio.
La controversia se desató luego de que Adorni reconociera haber regularizado más de medio millón de dólares vinculados a inversiones en Bitcoin realizadas años atrás. Según explicó, esos activos digitales permanecían almacenados en una “billetera fría”, un dispositivo físico similar a un pendrive, fuera del sistema financiero tradicional. También sostuvo que los fondos provenían de operaciones con criptomonedas realizadas antes de ingresar al Gobierno.
Las explicaciones del funcionario no lograron desactivar las críticas. La oposición impulsó denuncias y pedidos de renuncia, mientras que incluso sectores aliados al oficialismo reclamaron mayores aclaraciones sobre la evolución de su patrimonio. El escándalo escaló al punto de convertirse en uno de los principales focos de tensión política para la administración de Javier Milei durante las últimas semanas.