Nadia Beller, pareja de Fernando Cerimedo, habló este martes desde el hospital donde permanece internada tras haber sido baleada en un hotel de Bolivia. El ataque ocurrió en un hotel ubicado en la zona del Canal Isuto, donde dos hombres llegaron vestidos como repartidores de delivery, con cascos y chalecos azules, y abordaron a Beller a bordo de una moto robada: uno le disparó y el otro le robó la cartera y el celular. Por el hecho fue detenido Cerimedo, exasesor de Javier Milei y vinculado al gobierno boliviano, como principal sospechoso del ataque.
El argentino fue detenido durante la madrugada del martes en el aeropuerto internacional Viru Viru, cuando se disponía a abordar un vuelo con destino a Buenos Aires. Quedó a disposición de la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen (FELCC) de Bolivia. El comandante de la Policía de Santa Cruz, David Gómez, señaló que una de las líneas de investigación apunta a un conflicto sentimental entre ambos, aunque aclaró que se manejan varias hipótesis.
Durante la entrevista concedida desde el centro médico, Beller relató episodios de violencia que asegura haber sufrido en su relación con Cerimedo, y lo acusó de estar detrás de la filtración de los audios de Diego Spagnuolo que destaparon el escándalo de coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis). Según su testimonio, fue la exesposa de Cerimedo, Natalia Basil —quien se desempeñó en el organismo entre abril y diciembre de 2024—, la responsable de filtrar el material. "Ellos sí filtraron los audios para que caiga la corrupción de Milei y de su hermana", sostuvo, y aseguró tener esa confesión grabada.
Beller también lo vinculó con presuntos hechos de corrupción relacionados con funcionarios bolivianos y empresarios, y sostuvo que fue testigo de negociados vinculados a la gasolina, el diésel y el oro en los que habría intervenido el entorno del presidente Rodrigo Paz. Afirmó contar con pruebas de esas maniobras, entre ellas fotos de dinero en efectivo que Cerimedo tendría producto de hechos de corrupción.
La abogada también denunció una supuesta protección política y policial hacia su expareja, a quien acusó de comandar un grupo policial de élite que operaría en la zona del ataque. Finalmente, expresó temor por su seguridad y pidió protección de la Comisión de Derechos Humanos.