El centro de Lomas de Zamora se convierte en escenario de una nueva batalla por el control del espacio público. El dirigente local del PRO, Nicolás Bari, lanzó una polémica iniciativa para prohibir la actividad de los "trapitos" y cuida-coches en las zonas más transitadas del distrito, argumentando que se trata de una práctica "ilegal" que atenta contra el derecho de los vecinos a usar libremente las calles.
Según informaron desde el PRO, en solo una semana ya lograron reunir más de 500 firmas de vecinos que apoyan la medida, impulsada a través de un formulario online. "Es necesario terminar con el negocio de hacerse dueños de las calles", sostuvo Bari, exigiendo que las autoridades locales "dejen de mirar para otro lado".
El proyecto apunta a regular los espacios más críticos de Lomas de Zamora, como los alrededores de las estaciones de tren de Lomas, Banfield y Temperley, y las inmediaciones de la Plaza Grigera. En estas zonas, los montos que exigen los "trapitos" para "cuidar" vehículos varían entre $1000 y $5000, aunque en algunos casos, según denuncian los vecinos, las tarifas extorsivas pueden llegar hasta los $10.000, acompañadas de amenazas para quienes se niegan a pagar.
Bari señaló que su propuesta sigue el camino de iniciativas similares en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde ya se discuten sanciones más severas para este tipo de actividades. "La premisa clara es ordenar la calle y volver a los parámetros de normalidad en la convivencia ciudadana", subrayó.
Ahora, los ojos están puestos en el Concejo Deliberante de Lomas de Zamora, que deberá decidir si avanza con esta polémica medida que promete encender aún más el debate en las calles del conurbano.