El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, emitió una dura carta pública de cara al cierre de campaña de Javier Milei en Moreno y lo responsabilizó directamente de cualquier hecho de desorden o violencia que pudiera ocurrir durante el acto proselitista en el Club Villa Ángela.
Kicillof aseguró que la convocatoria presenta elementos “muy extraños y sospechosos”: destacó que el lugar no está preparado para un evento de estas características, que intervienen personas con antecedentes y advirtió sobre posibles hechos violentos orquestados como estrategia.
También apeló a la responsabilidad democrática: pidió a los vecinos que no se acerquen al acto y que expresen su descontento “con votos el domingo”, no con “gritos ni piedras”.
Para el gobernador, el Gobierno nacional utiliza el caos, agitan el odio y la violencia como herramienta de comunicación, en lugar de enfrentar las consecuencias de sus acciones y denuncias de corrupción.
El ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, también respaldó esa alerta: calificó como “muy peligroso” el acto y remarcó que el predio en Villa Trujui no reúne condiciones para un evento de más de 10.000 personas. La ministra nacional de Seguridad, Patricia Bullrich, salió al cruce y acusó a Kicillof de “estigmatizar” a los vecinos y “usar la seguridad con fines partidarios”.