La nutricionista brandseña charló con Detrás de la Noticia sobre el éxito de su método, la importancia de una buena alimentación y los logros que pueden alcanzarse a través del cambio de hábitos.
“Te quejabas de la impuntualidad de los Storni y llegaste tarde”. Con esta tajante frase, una sonrisa en su cara y su particular tono de voz, la menor de los hermanos, Ana, recibió en una conocida heladería y cafetería brandseña a este cronista, que solo se había retrasado dos minutos.
La familia tiene fama, a veces exagerada, de demorarse siempre. Habría que volver años atrás y ponerse en el lugar de Julio y su esposa, Susana Roller, para imaginar cómo hacían para organizar a sus nueve hijos, lograr que estuvieran preparados, salir de la casa y llegar a horario al lugar al que tenían que ir.
Anita, como muchos le dicen, es una conocida licenciada en Nutrición y, por eso, Detrás de la Noticia se reunió con ella para saber más sobre su carrera, el exitoso método de trabajo que lleva adelante y cómo hizo para alcanzar cientos de miles de seguidores en Instagram. La entrevista se realizó en el marco del Día del Nutricionista, que se celebró el pasado 11 de agosto.
“Lo que busco es que la gente pueda relacionarse de manera saludable con la comida y aprenda a comer. La clave no es no comer, comer poco u obsesionarse con el peso. Lo que hay que generar son cambios de hábitos”, destacó al principio de la charla.
Sus palabras parecían una paradoja ante lo que había pedido: café con leche, brownie con helado y una vasija con frutos rojos. “Es una porción chica, un gustito que cualquiera puede darse”, explicó.
“Y digo gustito, no hablo de permitidos, porque si hay permitidos hay prohibidos. Cada tanto se puede hacer, no pasa nada. Debe haber un equilibrio, como todo en la vida”, fue su clara explicación, prácticamente imposible de refutar.
Desde chica —el pasado 19 de septiembre cumplió 33 años— tuvo interés por la alimentación, algo que, con el paso de los años, la llevó a elegir esta profesión. Su relación con el deporte jugó un papel trascendental en ello.
“Siempre hice actividad física, practiqué tenis muchos años y salía a correr. Allí nació una búsqueda de alimentarme bien, sumada al perfeccionismo con el cuerpo que se busca en la adolescencia”, contó.
Esa obsesión la llevó, en algunas oportunidades, a atravesar ciertos inconvenientes con la alimentación, que pudo superar. La experiencia vivida le brindó muchísimas herramientas para ayudar a personas que hoy transitan por un camino similar.
Estudió en la Universidad Católica de La Plata, donde se recibió en 2016. Dentro de su familia, todos se graduaron en alguna carrera y afirmó que ello fue un mérito de sus padres, ambos abogados, quienes estimularon e incentivaron a sus hijos para que siguieran por esa senda.
Tras egresar de aquella casa de estudios, realizó un posgrado en Nutrición Deportiva y trabajó en varios gimnasios, tanto de Brandsen como de La Plata, además de desempeñarse en la clínica local de la UOM y en su consultorio privado.
Actualmente, Ana trabaja de manera online y creó un método de abordaje integral, denominado “Método Ana Storni”, que busca mejorar la calidad de vida de las personas. Está basado en cuatro pilares fundamentales: la nutrición, el entrenamiento, la mentalidad y el descanso.
En la Argentina existen costumbres alimentarias muy arraigadas: desayunos poco equilibrados, el hábito de picotear durante el día, especialmente cuando se toma mate, personas que saltean el almuerzo y cenas que suelen realizarse tarde, algo que llama la atención de muchos extranjeros.
Son hábitos incorporados a la cultura cotidiana, pero Ana afirmó que pueden modificarse: “Se hace un cambio de mentalidad completo, se educa a la persona para que entienda y tome conciencia de que debe darles prioridad a los hábitos”.
“No es algo difícil como se cree. Hay que ir paso a paso. En mi caso, les enseño opciones prácticas, cómo hacer las cosas de manera simple, dependiendo del estilo de vida de cada uno, de sus tiempos”, señaló.
En el caso del almuerzo, contó que existen comidas muy buenas que pueden prepararse rápidamente y que, para quienes trabajan, siempre está la opción de llevar una vianda, que incluso puede organizarse el día anterior durante la cena.
“Una pechuga, dos huevos duros y un tomate, por ejemplo, llevan muy poco tiempo de preparación. Y a la tarde, que muchos dicen que si comen una fruta se quedan con hambre, una buena opción es una banana con nueces. El tema es ordenarse”, recalcó.
“Lo que hay que entender es que este cambio no es de un día para otro. Siempre digo que hay que tener mentalidad estoica y mejorar de a poco, porque es un proceso que lleva tiempo. Soluciones mágicas no hay”, subrayó.
Destacó también la importancia del acompañamiento del grupo familiar en estos cambios de hábitos, como, por ejemplo, llegar a un acuerdo para cenar más temprano.
Por otro lado, Ana se refirió a ciertas afirmaciones sobre la idea de que la gente va al nutricionista porque es algo que está de moda: “Muchos creen que las personas se acercan a nosotros porque el fin es bajar de peso. Pero no es así”.
“Más allá de que la estética es importante, la realidad es que están buscando sentirse bien y tener salud y calidad de vida. Y para eso, la nutrición es muy importante. Por medio de ella, a largo plazo, por ejemplo, se puede contribuir a una mayor longevidad”, afirmó.
Por otra parte, más allá de la realidad del sedentarismo que se da por el uso de las pantallas, sostuvo que, al haber más información disponible y también un movimiento fitness importante, muchos jóvenes se vuelcan a la actividad física y a mejorar su alimentación.
“Ojo, también hay mucha sobreinformación. Si en las redes uno toma lo que comparten profesionales que tienen sustento científico, está muy bueno. Pero el problema son algunos influencers que dicen cualquier cosa. Hay que tener un criterio lógico sobre a quién seguir. También es algo que le pasa a la gente grande”, alertó Ana.
Ella forma parte de ese universo y tiene mucha actividad digital. Su fuerte está en Instagram, donde, a través de su cuenta @nutricion.anastorni, fue captando la atención de los usuarios mediante videos claros y explicaciones sencillas, con fundamento profesional. Al momento de la entrevista, contaba con 437 mil seguidores, una cifra que, según destacó, continuaba creciendo.
“Estoy subiendo entre tres y cuatro reels por día. Arranqué de a uno, me costaba, pero tuve constancia. A partir de la pandemia me puse a crear más contenidos, vivos, y desde hace dos años le metí con todo”, subrayó.
Con respecto a sus consultas online, contó que trabaja con más de 500 pacientes, con quienes desarrolla un abordaje basado en los cuatro pilares de transformación mencionados anteriormente.
“Por el lado de la nutrición, se arma un plan para el objetivo de cada uno, si quiere bajar grasa, tonificar o aumentar la masa muscular. Este puede ser tradicional o estar adaptado para vegetarianos, veganos o celíacos”, explicó.
Después, agregó, viene la parte del entrenamiento, con rutinas; la de mentalidad, con mucho desarrollo personal y coaching, que para ella es fundamental; como así también el sueño y el descanso.
“Es bien integral. Hacemos mentorías, tenemos acompañamiento y comunidad, y seguimiento para ver los resultados que la persona va teniendo. Mi enfoque es que se logre una alimentación consciente, disfrutando el proceso, de manera fácil y práctica. Se puede comer súper rico y sano”, resaltó.
Ana manifestó que “además hay que entender que no todo es blanco o negro. Hay grises, en los que uno se puede dar ese gustito que te decía hoy. Debe haber un equilibrio, como todo en la vida”.
Además, tiene su propia página web, www.metodoanastorni.com, y una aplicación. Para la parte digital cuenta con un grupo de colaboradores y brinda planes especiales para personas con determinadas condiciones de salud, como hipertensión y diabetes, por ejemplo.
También buscó derribar el mito de que este tipo de métodos son necesariamente costosos, al sostener que una alimentación equilibrada puede organizarse sin recurrir a productos caros o difíciles de conseguir.
Para ella, “accionar es lo más importante, y si a lo sumo no te gusta, probás otra cosa. Nunca hay que quedarse en el no hacer nada, esperando el momento perfecto para empezar”.
Con respecto a por qué antes se recomendaba limitar el consumo de huevos por su relación con el colesterol, o de ciertos quesos por su contenido graso, mientras que actualmente las recomendaciones pueden ser diferentes, recalcó que los avances científicos permitieron revisar muchas creencias sobre la alimentación.
“Huevos, por ejemplo, hay que comer todos los días. Es un alimento excelente, la mejor proteína que hay. Las verdades de antes no eran tan verdades”, declaró entre risas.
En lo que sí fue tajante es en su recomendación de evitar el consumo habitual de alimentos ultraprocesados, prefritos o precocidos, debido a que muchos contienen cantidades elevadas de sal, grasas o azúcar.
“Siempre digo que lo mejor es la comida real. ¿Cuál es? La de un ingrediente: pollo, huevo, frutas, verduras, legumbres, lo que no está industrializado”, explicó.
También se mostró en contra de “esa vieja escuela de la dieta estricta, que hizo daño durante mucho tiempo, porque las personas creían en algo tan sufrido como pasar hambre, de ir sí o sí a la galleta de arroz con mermelada y una taza de té”.
Para muchos puede ser difícil cambiar sus hábitos y su forma de comer. Pero no es imposible. Ana lo explicó claramente durante la entrevista.
La cuestión es dar el paso, animarse y entender que alimentarse bien es algo trascendental en la vida de cada uno.
Con una propuesta que combina alimentación, actividad física, mentalidad y descanso, la nutricionista brandseña logró transformar su vocación en un proyecto profesional que trasciende los límites de su ciudad y llega, a través de las redes sociales, a cientos de miles de personas.
Su mensaje es sencillo: comer saludable no tiene por qué ser sinónimo de restricciones, sufrimiento o dietas imposibles de sostener. Se trata, fundamentalmente, de aprender a construir hábitos que permitan disfrutar de la comida y mejorar la calidad de vida.