El encargado de negocios de Irán en la Argentina, Mohsen Soltani Tehrani, abandonó el país este sábado junto a su familia, luego de que el gobierno de Javier Milei lo declarara “persona no grata” y le otorgará un plazo de 48 horas para retirarse del territorio nacional.
La salida se concretó en un vuelo de Aerolíneas Argentinas con destino final a Teherán, con escalas intermedias, y bajo custodia de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), que acompañó al diplomático hasta el aeropuerto.
Antes de partir, Tehrani cuestionó la decisión del Ejecutivo y el contexto internacional en el que se enmarca la medida. “No tiene sentido que Argentina se sume a la guerra de Irán”, afirmó, al tiempo que buscó diferenciar los vínculos entre los pueblos de las tensiones políticas. “El pueblo iraní y el argentino no son enemigos y no lo serán en el futuro”, agregó.
El diplomático también expresó su agradecimiento por el trato recibido durante su estadía en el país. “Nos vamos con una imagen muy positiva del pueblo argentino”, sostuvo.
La expulsión se da en un escenario de creciente tensión diplomática entre ambos países, profundizada por el alineamiento del gobierno argentino con Estados Unidos e Israel en el conflicto en Medio Oriente. En reiteradas ocasiones, Milei había calificado a Irán como un “enemigo” de la Argentina.
El deterioro de las relaciones bilaterales tiene antecedentes de larga data, especialmente a partir de las investigaciones judiciales que vincularon a Irán con los atentados contra la Embajada de Israel en 1992 y la AMIA en 1994, perpetrados a través de organizaciones como Hezbollah.
En este contexto, la salida de Tehrani marca un nuevo punto de tensión en la relación entre ambos países, que, si bien no se encuentra formalmente rota, quedó reducida a su mínima expresión diplomática.