El Gobierno nacional autorizó a los integrantes de las Fuerzas Armadas a desempeñar actividades laborales complementarias fuera de su horario de servicio, una decisión que busca flexibilizar las restricciones vigentes y que llega en medio de crecientes reclamos por la situación salarial del personal militar.
La medida habilita a soldados, suboficiales y oficiales a desarrollar trabajos en el sector privado siempre que sean compatibles con la función militar. Entre las actividades que podrán realizar figuran tareas vinculadas a plataformas de transporte y reparto, como Uber o servicios de delivery, además de empleos en empresas de seguridad privada y otras ocupaciones que no interfieran con sus responsabilidades dentro de las fuerzas.
Desde distintos sectores interpretaron la decisión como una respuesta indirecta al deterioro del poder adquisitivo que vienen denunciando efectivos militares de todo el país. La falta de recomposición salarial suficiente frente a la inflación generó malestar dentro de las Fuerzas Armadas y motivó numerosos planteos sobre las dificultades económicas que atraviesan muchos integrantes del sector.
En la provincia de Buenos Aires, donde se concentra una importante cantidad de personal militar perteneciente al Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, la resolución tuvo una fuerte repercusión. Para muchos efectivos, la posibilidad de acceder legalmente a un segundo empleo representa una alternativa para complementar ingresos sin exponerse a sanciones administrativas.
La medida también reavivó el debate sobre la situación económica de las Fuerzas Armadas. Mientras el Gobierno sostiene que la flexibilización amplía oportunidades laborales para el personal, críticos de la iniciativa consideran que el permiso deja al descubierto las dificultades salariales de un sector que históricamente tuvo limitaciones para desarrollar actividades privadas paralelas.
Así, la decisión abre una nueva etapa para miles de militares argentinos que, además de cumplir funciones vinculadas a la defensa nacional, ahora podrán buscar ingresos extra como conductores de aplicaciones, repartidores o trabajadores de seguridad privada para afrontar el costo de vida.