Una familia de González Catán vivió una verdadera pesadilla durante la madrugada del viernes, cuando cuatro delincuentes armados y encapuchados irrumpieron en su vivienda, golpearon brutalmente a un hombre con un martillo y amenazaron de muerte a su pareja y a su hijo de apenas 4 años. El violento episodio quedó registrado por cámaras de seguridad.
Todo ocurrió mientras la familia dormía. Los asaltantes ingresaron a la propiedad a través de los techos y forzaron una puerta del patio hasta lograr entrar. Natalia, una de las víctimas, contó que no podía dormir porque ya habían sufrido un robo años atrás y todavía convivía con el trauma de aquella situación.
“Empecé a escuchar ruidos en el techo y cuando miré las cámaras ya era tarde: estaban saltando al patio”, relató la mujer.
Su pareja, Hernán, intentó frenar el ingreso de los delincuentes, pero fue reducido a golpes y amenazas. Según relató la familia, los asaltantes exigían dólares y oro, aunque en la casa apenas había dinero de la recaudación del kiosco familiar.
La violencia escaló rápidamente. Los delincuentes golpearon a Hernán varias veces en la cabeza con un martillo, lo tiraron al piso y lo ataron mientras le apuntaban con armas de fuego. “Como no tenía plata, me pegaron un martillazo en la cabeza”, recordó la víctima.
Natalia, en tanto, corrió desesperadamente hacia la habitación de su hijo de 4 años para protegerlo. Allí permaneció bajo amenaza mientras uno de los delincuentes les apuntaba constantemente con un arma. “Mi hijo veía todo y lloraba pidiendo por su papá. Fue horrible”, expresó.
La mujer también denunció que los asaltantes gatillaron durante el robo, aunque las balas no salieron. “Si esos disparos salían, mi pareja no la contaba”, aseguró.
El asalto duró cerca de 25 minutos y terminó cuando llegó la Policía Bonaerense. En medio del caos, tres delincuentes escaparon por los techos y otro intentó huir por el interior de la vivienda, incluso pidiéndoles ayuda a las propias víctimas para salir.
Tras una serie de operativos, la Policía detuvo a dos sospechosos de 14 y 16 años acusados de participar en la entradera. Los investigadores continúan buscando a los otros dos implicados, que permanecen prófugos.
La causa fue caratulada como robo agravado por el uso de arma bajo la modalidad entradera y quedó en manos de la Justicia bonaerense.
“Había un nene de cuatro años llorando y le apuntaban con un arma. Esto no puede seguir pasando”, concluyó Natalia, todavía conmocionada por el brutal episodio.