La tensión entre el Gobierno Nacional y la Universidad de Buenos Aires (UBA) volvió a escalar este martes luego de que funcionarios nacionales rechazaran las denuncias por desfinanciamiento de los hospitales universitarios.
El subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, aseguró que el Estado “no le debe nada a la UBA” y defendió las transferencias realizadas por el Ejecutivo. “La mentira es que no hicimos los pagos que corresponden de acuerdo a la ley”, afirmó en declaraciones televisivas.
Las declaraciones llegan luego de que las autoridades de los seis hospitales dependientes de la UBA advirtieron que cuentan con recursos para funcionar apenas 45 días más debido al congelamiento presupuestario y el aumento de costos en insumos médicos.
El cuadro afecta al Hospital de Clínicas, el Instituto Roffo, el Instituto Lanari, el Hospital Vaccarezza, el Hospital Odontológico y la Facultad de Ciencias Veterinarias, instituciones clave dentro del sistema de salud pública y universitario.
Desde la red hospitalaria señalaron que ya trabajan al 50% de su capacidad y que debieron restringir cirugías programadas e internaciones por falta de materiales básicos y medicamentos, incluyendo drogas oncológicas.
Mientras desde la UBA denuncian un “ahogo financiero”, el Gobierno sostiene que las partidas se transfieren conforme al presupuesto vigente aprobado por el Congreso.