El caso por las muertes causadas por fentanilo contaminado sumó en las últimas horas un nuevo capítulo digno de película: un ataque planificado al laboratorio HLB Pharma, uno de los señalados por haber distribuido el anestésico que ya provocó al menos 15 muertes en hospitales de La Plata y Rosario.
Todo ocurrió el sábado 11 de mayo en la sede de la empresa en San Isidro. Un empleado de seguridad llamó al 911 tras detectar que personas desconocidas habían irrumpido en las oficinas. Cuando llegó la Policía de la Comisaría 7ª de Las Lomas, el panorama era claro: roturas, desorden y daños puntuales en el área de Garantía de Calidad, donde se guarda documentación clave sobre la fabricación de medicamentos.
Según fuentes judiciales, los intrusos fueron directo a un sector restringido que resguardaba registros de producción, backups de las cámaras de seguridad y documentos esenciales para reconstruir la trazabilidad de los lotes contaminados.
Entre lo robado figura una caja fuerte que contenía archivos del batch record: un informe técnico que detalla paso a paso cómo se elaboró cada partida de fentanilo. No fue un robo común. Fue quirúrgico, preciso, y apunta directo al corazón del escándalo sanitario que sacude al país.
El hecho fue denunciado como “intrusismo” por autores ignorados, pero las sospechas ya están sobre la mesa: ¿alguien intentó borrar pruebas antes de que la Justicia avance?
Días después del ataque, la ANMAT suspendió las actividades de los laboratorios HLB Pharma y Ramallo S.A. por estar vinculados a las partidas contaminadas. El Hospital Italiano de La Plata fue el primero en advertir el brote, tras detectar neumonías graves en pacientes que habían recibido el anestésico.
El Ministerio de Salud confirmó que ya son 66 los afectados por fentanilo presuntamente no estéril. De ellos, 55 casos ya están confirmados y 12 permanecen bajo análisis.