La institución brandseña cumplió 10 años entre libros, juegos y diferentes actividades para los chicos y adultos
Se sabe que el barrio Las Mandarinas es uno de los que genera más pertenencia en Brandsen. Muchos suelen decir con orgullo y con una pizca de picardía: “yo soy de Las Manda”.
El club, el boliche de García y Juan Martín “Látigo” Coggi son tres emblemas que identifican a esta parte de la ciudad. Sin embargo, en los últimos años una institución se formó y, gracias a su incansable trabajo, también pasó a formar parte de un lugar de privilegio en la barriada.
Ese sitio, seguramente, quienes leen estas líneas ya adivinaron, es la biblioteca “Corazón de Mandarina”, un espacio que este año cumple su décimo aniversario y no para de crecer en actividades para los chicos y, si no lo sabían, adultos también.
Graciela Canteros, su presidenta; y María Etcheverry, una de sus fundadoras; recibieron a Detrás de la Noticia el sábado pasado, día en el que comenzaron los festejos de estos primeros diez años con la comunidad, con juegos y la fiesta de la espuma incluidos.
“Un día con mi familia visitamos la biblioteca ‘Del otro lado del árbol’, que está en el Parque Saavedra de La Plata, frente al Hospital de Niños. Nos enamoramos de ese lugar y nos preguntamos por qué no tener una igual acá”, detalló María al inicio de la charla.
Fue así como comenzó a contactarse con personas del barrio primero, y del resto de Brandsen después, para sumarse al proyecto. “Me llegó por Facebook un mensaje contándome la idea. Por ser docente, conocía la historia de la otra biblioteca y contesté ‘por supuesto’”, contó Graciela.
En un principio, querían que se llamara “Del otro lado del árbol Brandsen”, pero finalmente, después de barajar varias opciones, eligieron el actual. “Fuimos los pioneros en inspirarnos en ellos pero cambiando de nombre. Elegimos ‘Corazón’ porque estábamos en el corazón de acá y ‘Mandarina’, obvio, por el barrio”, agregó María.
Y así comenzaron en la plaza Elvio González, que en ese momento estaba descuidada y contaba con sólo un árbol. Fue un frío y ventoso 5 de setiembre de 2016, con una primavera a la que le costaba llegar. Quince personas con una manta y algunos libros dentro de un canasto de mimbre, el cual conservan en la biblioteca como un tesoro preciado, se sentaron a contarles cuentos a los chicos que se acercaron. El inicio fue difícil, algunos vecinos los miraban de reojo, pero de a poco y con esfuerzo fueron creciendo sábado a sábado, día en el que se juntaban: sumaron libros, almohadones, banquitos y dos gazebos.
También agregaron distintas actividades, entre ellas la presencia de otros narradores, y gente que hiciera música, teatro, magia y circo, entre otros. “En un momento nos dimos cuenta que ya no sólo venían nenes del barrio sino de todo Brandsen, y acompañados de sus familiares. Eso fue muy gratificante”, destacó Graciela.
Fue así como surgió la idea de tener un espacio físico. Lograron que desde la Comuna les cedieran en comodato un pequeño lugar de la plaza, donde instalaron dos containers que de a poco fueron acondicionando. En un principio, ofrecieron funciones de cine, pero hoy son una prolija biblioteca con un sinfín de libros, cálidamente ambientada y con aire acondicionado que nada tiene que envidiarle a las que se ven en otros puntos. “Todo esto se consiguió, en parte, por nuestro esfuerzo, pero no nos podemos olvidar de las donaciones, la generosidad de algunas empresas, comercios, gente común y otras instituciones (en esta jornada, por ejemplo, la Municipalidad colaboró con los juegos y profesores). Somos el resultado de buenas voluntades”, resaltó María.
“Corazón de Mandarina” hoy es una asociación civil con personería jurídica y reconocimiento provincial. Se está en tratativas para ser parte de la CONABIP (Comisión Nacional de Bibliotecas Populares), lo que le permitiría acceder a diferentes programas. Cuenta con casi un centenar de socios, que pagan una pequeña cuota. Además, en cada evento montan un bufet para recaudar fondos.
Pero en esta institución no sólo se piensa en los chicos. También se ofrecen diversos talleres gratuitos para gente de todas las edades. El año pasado hubo de arte, en el que tuvieron una alumna de 93 años que iba en bicicleta; literario, tejido, crochet, dibujo, italiano y apoyo escolar, entre otros. El total de los materiales lo pone la biblioteca, y los profes los dictan ad-honorem. Además, le prestan el espacio a la Municipalidad para un taller de yoga.
Por otro lado, reciben visitas de colegios de Brandsen y, hace un tiempo, comenzaron a recorrer escuelas rurales de la zona. Graciela fue durante muchos años maestra en este ámbito y destacó la importancia de este tipo de actividad en zonas que a veces parecen olvidadas: “te esperan con un amor... Ellos son muy agradecidos. Aparte, hay un muy buen laburo por parte de las docentes en ese sentido. Me fascinaría poder traerlos a la biblioteca porque una cosa son los libros que podamos llevar y otra es entrar acá. Se sorprenden los adultos apenas ponen un pie adentro, imaginate ellos”.
Otro de los proyectos importantes que tuvieron fue la forestación de la plaza, que contó con la donación, trabajo y asesoramiento de profesionales. Reconocen que costó pero dio sus frutos. “Luchamos con los caballos, los chicos que jugaban a la pelota y las hormigas (risas). Arrancamos antes de la pandemia con 62 árboles, de los cuales nos quedaron 46. Los 16 mandarinos los perdimos”, se lamentó Graciela, pero agregó que “al instalar el sistema de riego se avanzó mucho, como así también con la donación de árboles de parte de la gente. Nos gustaría volver a tener mandarinos y a eso vamos a apuntar”.
La charla terminó y ellas, rápidamente, salieron hacia uno de los costados de la plaza porque estaba por comenzar la fiesta de la espuma. Los chicos esperaban frente a un cañón azul que, en un descuido, los inundó de gigantes burbujas blancas. Éste es sólo el comienzo de los festejos por los diez años de “Corazón de Mandarina”, una institución brandseña que se ganó el corazón de muchos.