El beneficio transitorio de retenciones cero a los granos generó fuertes críticas en el sector agropecuario.
Dirigentes rurales sostienen que la medida favoreció principalmente a los grandes exportadores y dejó afuera a la mayoría de los productores.
El Gobierno había dispuesto que los derechos de exportación fueran cero hasta alcanzar los 7.000 millones de dólares en Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) o hasta el 31 de octubre, lo que ocurriera primero. Sin embargo, en apenas 72 horas se llegó al tope, con movimientos por 4.000 millones en solo tres horas, lo que despertó suspicacias.
El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, pidió transparencia en las operatorias:
“Queremos saber quiénes fueron los productores reales que vendieron y en qué volumen. Llama la atención la velocidad con que se juntó ese dinero”.
Desde la Federación Agraria Argentina, Andrea Sarnari advirtió que la medida “no pensó en los pequeños ni medianos productores” y que, por la falta de stock de la última cosecha, “no fuimos beneficiarios en tan corto tiempo”.
En la misma línea, Pablo Ginestet, de Carbap, aseguró que el esquema “terminó siendo un negocio para unos pocos” y reclamó a los productores que defiendan su mercadería frente a la presión de los exportadores.
La Sociedad Rural de Rosario también cuestionó la política, señalando que “en lugar de ser un guiño al campo, la medida generó desequilibrios y exclusión”.
Mientras tanto, el vocero presidencial Manuel Adorni confirmó que el régimen de retenciones cero seguirá vigente hasta el 31 de octubre para la exportación de carnes avícola y bovina.