La joven local habló con Detrás de la Noticia sobre cómo forjó este éxito, su llegada en las redes y los proyectos por venir
Hoy en día, el avance de la tecnología y la masividad de internet llevaron a que cualquier persona que lo desee pueda grabar un video en su teléfono móvil sobre un tema equis, editarlo y subirlo a una determinada red social.
Pero una cosa es hacer eso y otra es lograr que los seguidores disfruten de ese contenido, le den un “like”, lo comenten y queden a la espera de nuevos posteos, más en una época marcada por la vorágine y en la que los éxitos de muchos son efímeros.
Emilia Vrancic es el fiel ejemplo de ello. Con más de 1 millón 100 mil seguidores en TikTok y más de 260 mil en Instagram, y con una importante actividad en estas redes, logró instalar su latiguillo “Amé amor” en usuarios de hasta los más recónditos puntos de Argentina. Para conocer los detalles de este éxito, Detrás de la Noticia mantuvo una distendida charla con la joven de Brandsen mientras se encontraba de visita en la casa de sus padres.
“Creo que todo se debe a que muchos se sienten identificados con lo que subo a las redes, ya que no hay nada actuado. Grabo sobre situaciones que se dan en el día a día, lo que comparto con mis amigas, la familia, mis gustos. Eso es lo que le llega a la gente”, detalló Emilia.
Todo comenzó siendo aún más joven, a los 14 años (hoy tiene 20): “empecé cuando estábamos con los preparativos para mi cumpleaños de 15. Era como un juego: subía videos a TikTok y mostraba y pedía opiniones sobre opciones de vestidos, el maquillaje, el peinado, los zapatos, lo que íbamos a hacer. Con el paso del tiempo se sumaron otras cuestiones que noté que tenían llegada y ahí se armó una comunidad que me fue siguiendo desde muy chica”.
Así arribaron los videos familiares, con las amistades, con los compañeros del Instituto Santa Rita, en las salidas y en las vacaciones. A los seguidores, que crecían día a día, les sorprendía, por ejemplo, que tuviera a su madre de profesora o la naturalidad con la que se movía por Brandsen.
Paralelamente, seguía con sus clases de teatro en el estudio de arte “Abrecaminos”, al que asistió durante diez años, y se formaba en baile y comedia musical en la Ciudad de Buenos Aires. Disfrutaba subirse al escenario y los diferentes papeles que le tocaban.
También notaba el crecimiento en el número de sus seguidores, pero no dimensionaba la masividad que tenían sus videos. “Sabía que era alta, pero realmente no llegaba a darme cuenta del alcance. El click lo hice en el viaje de egresados, cuando me encontré con gente de otras localidades y provincias que me saludaban, me pedían fotos en el hotel, en las excursiones, en los boliches. No imaginaba que era para tanto”, contó Emilia.
Tras finalizar la secundaria, eligió la carrera de Gestión de Medios y Entretenimiento en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) y se instaló en el barrio porteño de Palermo. Obviamente, los videos también se trasladaron hacia allá. “Empecé a subir sobre el hecho de dejar la casa de nuestros padres, el tener que tomar responsabilidades siendo tan jóvenes, sobre resolver problemas solos”, subrayó Emilia. Este tipo de material hizo que muchas madres se sumaran como seguidoras: “eran más que nada quienes tenían hijos viviendo lejos. Se sentían identificadas porque pensaban en ellos, trataban de que nunca les faltara nada. Imaginate, si yo necesitaba algo de manera urgente, llamaba a mis viejos y en una hora estaban en mi departamento. Pero ellas no podían hacer eso”.
Como a toda influencer exitosa, se sumaron los contenidos publicitarios, las contrataciones para asistir a eventos de renombre y el arribo a la conocida agencia de management “Talengers”. Participó de un videoclip, estuvo en la fiesta de “Los personajes del año” de la revista Gente, en la cobertura de los shows de la cantante Billie Eilish en Miami, Estados Unidos, y en un viaje que meses atrás realizó con otros famosos a las Cataratas del Iguazú, por ejemplo.
De novia desde hace un año con el reconocido DJ Tomás “Ventu” Venturino, Emilia manifestó que no la marea la fama y siente que tiene los pies sobre la tierra: “las personas, generalmente, te tratan con respeto cuando te saludan o te piden una foto. Nosotros tenemos que retribuírselo porque no hay que olvidarse que mucho se lo debemos a ellos, porque son los que nos dan el like y nos comentan los videos”.
Por otro lado, viene de una familia con fuerte militancia política: su abuela, Mary Voltaire, fue concejala de Brandsen y ocupó cargos en el municipio; su hermano, Joaquín, es el presidente de la Juventud Radical local; y su tío, Luciano Vrancic, es el intendente de la localidad cordobesa de San Marcos Sierras por el peronismo.
Ella también se involucró y en las últimas elecciones fue fiscal de mesa: “no te imaginás lo que son las discusiones familiares (risas). Pero siempre rescato que podemos tener debates racionales, sin peleas”. Emilia sostuvo que le parece maravilloso que los jóvenes se acerquen a la política y recalcó: “me encanta que se comprometan, participen, pero siempre digo que tienen que hacerlo por convicción. E interiorizarse, leer, saber qué es lo que propone ese partido, si están de acuerdo con eso”.
Por otro lado, reconoció que se siente feliz de que su madre, Jimena Chabagno, se sumara al universo influencer. “A ella siempre le gustó. Si hubiera nacido en esta época hubiera empezado antes. Ya salía en mis videos, la gente la reconocía en la calle como mi mamá. Me encanta lo que hace y la repercusión que tiene”, destacó.
Con respecto a los proyectos para este año, son muchos y están encaminados, pero el más importante es el lanzamiento de su línea de ropa, que será pronto. Ella se involucró en el diseño, confección, marketing y todo lo relacionado al emprendimiento: “sé que estamos en tiempos difíciles, pero tengo una expectativa enorme, creo que va a gustar y la gente va a responder”. Por ahora, hizo una pausa con la facultad porque no le puede dedicar el tiempo que corresponde, pero asegura que va a retomar apenas pueda: “es importantísimo estudiar porque te da otro tipo de herramientas para manejarse en la vida. Por eso, le digo a los jóvenes que tengan la posibilidad que lo hagan, que no duden en eso”.
Emilia ama volver a Brandsen, estar con sus allegados, salir a dar una vuelta, “sentirse una más”. Es joven y ya tiene un amplio camino recorrido. Quiere seguir transitándolo con andar firme. El mundo de hoy es volátil y ella lo sabe, pero no le tiene miedo porque cree en los resultados que logra con lo que hace día a día.