En medio del horror vivido en la escuela N° 40 “Mariano Moreno” de San Cristóbal, un acto de valentía evitó que la tragedia fuera aún mayor. Fabio Barreto, de 38 años, logró reducir al atacante que había abierto fuego contra sus compañeros, provocando la muerte de un alumno de 13 años y dejando varios heridos.
El hecho ocurrió el lunes por la mañana, cuando el agresor, un adolescente de 15 años, comenzó a disparar dentro del establecimiento educativo. En cuestión de segundos, el caos se apoderó del lugar: gritos, corridas y desesperación entre estudiantes y docentes.
En ese contexto, Barreto reaccionó sin dudar. “No lo pensé, actué”, relató aún conmocionado por lo ocurrido. Al advertir la situación, se abalanzó sobre el joven armado en un intento por frenar el ataque.
“La primera imagen que tengo es la de él apuntando. Cuando me acerqué, me apuntó y gatilló, pero el disparo no salió”, recordó. Lejos de detenerse, continuó avanzando: “No frené, lo tiré al piso y le saqué el arma”.
El hombre logró inmovilizar al agresor hasta que otros trabajadores del establecimiento intervinieron y aseguraron la escopeta. Minutos después, el atacante fue trasladado a la preceptoría y luego quedó a disposición de la Policía.
La secuencia ocurrió en medio de una escena dramática. Ian Cabrera, de 13 años, había sido alcanzado por los disparos y murió en el lugar, mientras que otros ocho estudiantes fueron trasladados al hospital con distintas heridas.
Según el testimonio de Barreto, el agresor se mostraba desorientado tras el ataque. Incluso llegó a mencionar que había salido de caza el fin de semana, sin dimensionar lo ocurrido. “Nunca se cuestionó nada”, señaló.
El trabajador escolar también advirtió que la situación pudo haber sido mucho peor. “Tenía más cartuchos. Si disparaba, podía haber otra víctima”, aseguró.
A pesar de la magnitud del hecho, Barreto insiste en que actuó por instinto. “No pensé en nada, solo veía a los chicos corriendo”, explicó.
En las horas posteriores, la comunidad educativa quedó profundamente afectada. Las actividades fueron suspendidas y se prevé el regreso a clases tras el receso de Semana Santa, en medio de un clima de conmoción y duelo.
Mientras tanto, el gesto de Barreto es reconocido como clave para evitar una tragedia aún mayor dentro de la escuela.