Un joven de 22 años, identificado como Franco, perdió la vida al quedar atrapado en un tiroteo vinculado al narcotráfico cuando regresaba de su trabajo. El trágico episodio ocurrió en la madrugada del viernes en el cruce de las calles Santa Catalina y Humahuaca, en el barrio 20 de Junio, detrás de la base aérea. En medio del dolor, los familiares y vecinos protagonizaron enfrentamientos con la Policía, exigiendo medidas tras varias denuncias previas sobre la existencia de un búnker narco en la zona. Por el caso, hay dos sospechosos prófugos.
Según se informó, Franco caminaba por el lugar cuando fue alcanzado por una bala que impactó en su cabeza, provocándole la muerte instantánea. Frente al sitio donde ocurrió el hecho, funcionaba un búnker narco conocido por los vecinos. Esa noche, un cliente habría tenido un conflicto con los responsables del lugar, lo que derivó en disparos, uno de los cuales alcanzó al joven.
Los vecinos, al percatarse de la presencia policial, expresaron su enojo por la falta de acciones preventivas, destacando que la actividad ilícita del búnker era de conocimiento público. Ana, tía del joven, aseguró en declaraciones a los medios: "Mi sobrino volvía de trabajar y terminó en medio de un ajuste de cuentas en ese búnker. Los vecinos ya habían denunciado, pero la Policía decía que no podían intervenir porque no había autorización de la fiscalía". Además, agregó: "Ese lugar funcionaba las 24 horas. Franco intentó resguardarse, pero no pudo".
La mujer también pidió el derribo del inmueble y cuestionó quiénes protegían la actividad en ese lugar. Por su parte, el primo de Franco expresó su indignación: "Le quitaron la vida a un chico sano. Esto pasa porque los policías permiten que estas cosas sigan ocurriendo. Solo aparecen cuando ya es demasiado tarde". También denunció actitudes discriminatorias por parte de los agentes.
Cámaras de seguridad captaron el momento en que uno de los sospechosos llegó al búnker buscando comprar drogas. Ante la negativa de los encargados, reaccionó violentamente, pateó la puerta y comenzó a disparar. Uno de esos disparos fue el que terminó con la vida de Franco.
El tío del joven, Daniel, lamentó lo ocurrido y afirmó: "El que pasaba por ahí podía terminar igual. A mi sobrino le tocó. Ese lugar no solo era un búnker, también funcionaba como prostíbulo. Ya habíamos hecho varias denuncias". Finalmente, pidió justicia y expresó el impacto devastador que esta tragedia tuvo en su familia: "Nos destrozaron, queremos que se haga algo".