Una imprenta clandestina con maquinaria de alta complejidad fue desmantelada en Quilmes, en el marco de una causa por contrabando y evasión impositiva que ya acumula varios operativos y secuestros millonarios en el AMBA.
El procedimiento fue ordenado por el juez federal de Morón, Jorge Rodríguez, y el fiscal Santiago Marquevich, y se realizó en un galpón donde hallaron impresoras offset, cortadoras, guillotinas, troqueladoras y una enorme cantidad de marquillas de cigarrillos listas para su distribución.
Según la investigación, el lugar sería clave en la cadena de comercialización de cigarrillos ilegales, con etiquetas de marcas como Golden King, Boxer, Melbourne, Milenio Click, Jaisalmer y Red Point. Todo apunta a que las empresas Todo Tabaco y Nuevos Senderos estarían vinculadas a la impresión de marquillas para evadir tributos y colocar productos en el mercado negro.
Los investigadores estiman que el negocio ilegal de cigarrillos en la región representa unas 79 billones de unidades por año, lo que equivale a pérdidas fiscales de hasta 4,8 billones de dólares y ganancias millonarias para organizaciones criminales.
En el allanamiento también se incautó una gran cantidad de medicamentos presuntamente truchos, muchos de ellos de venta controlada, sin trazabilidad ni habilitación sanitaria. Entre ellos había psicotrópicos, oncológicos y antibióticos.
Ya se realizaron más de 22 allanamientos en depósitos clandestinos ubicados en Quilmes, Escobar, Moreno y La Matanza, donde se secuestraron más de 462.000 atados de cigarrillos y más de $250 millones en efectivo.
La Justicia no descarta que se abra una causa paralela por los medicamentos incautados, que quedaría a cargo del juez federal de Quilmes, Luis Armella.