El sacerdote Franco Lütens fue arrestado tras las denuncias de tres catequistas de la parroquia Virgen María Madre del Pueblo. Lo acusan de abuso sexual ultrajante y corrupción de menores. El Obispado lo había apartado en 2024, pero ahora la justicia dio un paso firme: lo indagará la fiscal Bárbara Velazco.
En un nuevo escándalo que sacude a Quilmes, detuvieron al sacerdote Franco Lütens, acusado de abuso sexual ultrajante con acceso carnal y corrupción de menores. La orden de detención fue emitida por el Juzgado de Garantías N°4 de Quilmes, a cargo de Diego Agüero. La fiscal Bárbara Velazco lo indagará en las próximas horas.
El cura había sido denunciado por tres catequistas de la parroquia Virgen María Madre del Pueblo, quienes relataron abusos cometidos bajo la figura de autoridad religiosa. En noviembre de 2024, la Diócesis local lo había apartado de su cargo luego de las graves denuncias.
“Ante las gravísimas denuncias publicadas en redes sociales y la constatación de la causa penal, el Obispo de Quilmes, Carlos José Tissera, lo apartó de la parroquia y de toda actividad pastoral”, expresaron en su momento desde la Diócesis.
El expediente judicial se inició en mayo de 2024 tras la denuncia de las víctimas y fue tramitado en el Juzgado N°4 de Berazategui. En agosto de ese mismo año se realizaron las pericias psicológicas. Según la psicóloga Liliana Rodríguez, “a las personas les cuesta reconocer que son víctimas y también animarse a denunciar, especialmente en comunidades parroquiales donde todos se conocen”.
El relato de las víctimas reveló que en dos de los tres casos el sacerdote funcionó como figura paterna, generando dependencia emocional y alejándolos de su entorno. Además, habría exhibido conductas obscenas, paseándose desnudo ante ellos en su casa.
El testimonio judicial también describió un mecanismo de manipulación psicológica con el que Lütens culpabilizaba a sus víctimas: “Pero yo soy sacerdote, vos me hiciste caer en esto”, les decía, y hasta los amenazaba con contactos en la justicia.