Lo que debía ser una tarde común en el comedor “Es la hora de ser feliz”, en pleno corazón del barrio IAPI de Quilmes, se convirtió en una escena de brutalidad policial. Un niño de la comunidad terminó con cinco postas de goma en la cara, según denunciaron desde el Polo Obrero, organización que gestiona el espacio barrial.
El hecho ocurrió este jueves por la tarde, cuando un grupo de efectivos de la División Especial UTOI de la Policía Bonaerense llegó hasta la esquina de Formosa y 172 Bis, donde vecinos y voluntarios se preparaban para una jornada comunitaria. Lo que siguió fue, según testigos, un episodio de violencia injustificada: golpes, empujones y escopetazos con balas de goma.
“No había ningún delito en curso. Estaban repartiendo viandas. Pero llegaron como si fueran a un operativo narco. Y lo único que hicieron fue cazar a los vecinos como si fueran enemigos”, relató una de las presentes, aún conmocionada.
Entre las personas alcanzadas por la represión estaba un nene de apenas 10 años, hijo de una de las referentes del comedor. “Lo dejaron tirado, con toda la cara ensangrentada”, contó Eduardo Belliboni, dirigente del Polo Obrero, quien responsabilizó al gobierno provincial por lo ocurrido. El menor fue hospitalizado y si bien está fuera de peligro, los médicos evalúan daños en su visión.
Desde la organización social apuntaron directamente contra la gestión de Axel Kicillof:
“No aparecen cuando hay robos o narcos. Pero mandan a la policía cuando ven a la gente organizándose. Esa es la verdadera cara del Estado en los barrios.”
El comedor, que funciona desde hace años brindando alimentos y contención en el barrio, quedó sitiado por el miedo y la bronca. “Vinieron a pegarle a la gente que da de comer”, resumió una vecina.
El Polo Obrero exige la separación inmediata de los agentes involucrados y garantías para las familias que denunciaron. Mientras tanto, en IAPI, el miedo quedó instalado, como tantas veces, en la vereda donde deberían verse solo chicos jugando y ollas humeantes.