El consumo de carne vacuna en Argentina registró una caída histórica y alcanzó su nivel más bajo en los últimos 20 años, en un contexto marcado por la suba de precios y el deterioro del poder adquisitivo.
Según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y derivados de la República Argentina, el consumo aparente se ubicó en 47,3 kilos por habitante al año, con una caída interanual del 10%, consolidando una tendencia descendente que se viene profundizando en los últimos meses.
En paralelo, la actividad frigorífica también mostró niveles bajos. Durante marzo de 2026 se faenaron 1,029 millones de cabezas de ganado bovino, una cifra que se mantiene entre las más reducidas para ese mes en las últimas décadas.
Desde el sector explicaron que la menor oferta de hacienda para faena responde a factores climáticos acumulados, como las sequías entre 2022 y 2024 y las inundaciones registradas en 2025, lo que impactó directamente en el precio del ganado en pie, que alcanzó su nivel más alto en 15 años.
A esto se suma el fuerte incremento en los precios al consumidor. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos, el rubro carnes y derivados registró en marzo una suba del 6,9% mensual y del 55,1% interanual, con aumentos aún mayores en algunos cortes.
En este escenario, la producción total de carne también se redujo: en el primer trimestre del año alcanzó las 700 mil toneladas res con hueso, un 5,1% menos que en el mismo período de 2025.
En contraste, las exportaciones mostraron un comportamiento positivo. En los primeros meses de 2026 crecieron tanto en volumen como en valor, impulsadas por mejores precios internacionales, lo que contribuyó a compensar parcialmente la caída del consumo interno.
El informe de CICCRA refleja así un cambio en el patrón de consumo de los argentinos, donde el encarecimiento de la carne vacuna y la pérdida de ingresos continúan desplazando su presencia en la mesa cotidiana.