La causa que investiga el escandaloso ingreso al país de Laura Belén Arrieta sin pasar por controles aduaneros sumó nuevos datos. A los hechos ocurridos en marzo, cuando la empresaria vinculada a Javier Milei ingresó con al menos diez valijas sin declarar desde un vuelo privado procedente de Miami, ahora se agregaron seis viajes más bajo condiciones similares.
El vuelo inicial se realizó en un Bombardier 5000 cuyo 50% pertenece a Leonardo Scatturice, flamante dueño de Flybondi y empresario vinculado al oficialismo. En aquella oportunidad, las cámaras de seguridad captaron más bultos de los declarados, mientras se reveló que existió una orden para evitar que la Aduana y la PSA realizaran los controles de rutina.
Según detallaron los fiscales Claudio Rivas Rial y Sergio Rodríguez, de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA), el avión realizó un total de siete vuelos en pocos meses. El último fue el 29 de junio, nuevamente con Arrieta como única pasajera. El primero había sido el 25 de enero. Los viajes restantes ocurrieron el 14 y 30 de abril, el 2 y 12 de junio, todos bajo sospecha.
La empresa CPAC, que Arrieta dirige y que articula con sectores del Partido Republicano de EE.UU., también quedó en la mira. En paralelo a los vuelos, fue reconvertida en una sociedad anónima —CPAC Argentina Inc.— con Scatturice como principal accionista.
El empresario no solo lidera Flybondi, sino también OCP Tech, una firma tecnológica que recibió un contrato de $800 millones del Ministerio de Economía para tareas de ciberseguridad, mientras avanzaban los vínculos con Milei y su entorno a través de la CPAC.