Santiago Tomás Beltrán, un adolescente de 15 años con antecedentes penales, murió baleado tras intentar robarle a una mujer policía en Moreno. La oficial, vestida de civil, se defendió con su arma reglamentaria y disparó cuando fue amenazada por dos delincuentes que la acompañaban, uno con una llave francesa y otro con un revólver.
Tras el fallido robo, sus cómplices escaparon sin prestarle ayuda. La reacción de la familia fue inmediata y contundente. “Lo dejaron morir como un perro”, expresó un allegado. En redes sociales, también se volcaron mensajes de dolor y enojo por el abandono que sufrió en sus últimos momentos.
Mientras tanto, los otros dos asaltantes continúan prófugos. La Justicia decidió no imputar a la oficial por considerar que actuó en legítima defensa. La causa fue caratulada como robo agravado en poblado y en banda en tentativa de homicidio.
Beltrán ya había sido detenido semanas atrás por otro hecho similar. La conmoción por su muerte reavivó el debate en torno a la inseguridad y el delito juvenil.