El Gobierno nacional avanza en un acuerdo con el PRO bonaerense para presentarse de manera conjunta en las próximas elecciones, mientras escala la tensión con Mauricio y Jorge Macri por el control político en la Ciudad de Buenos Aires.
Con reuniones semanales entre Sebastián Pareja —hombre de confianza de Karina Milei— y el jefe del bloque PRO en Diputados, Cristian Ritondo, junto a Diego Santilli y Guillermo Montenegro, crecen las chances de cerrar una alianza electoral en la provincia de Buenos Aires de cara al 7 de septiembre. Aunque aún falta resolver reclamos por mayor autonomía de algunos intendentes como Soledad Martínez, Pablo Petracca y María José Gentile, el entendimiento entre ambas partes parece avanzar.
En contraste, el vínculo con Mauricio Macri y su primo Jorge está roto. Con el expresidente, Javier Milei mantiene un contacto distante y ocasional, mientras que al jefe de Gobierno porteño directamente le retiró el saludo y lo tildó de "traidor". Desde la Casa Rosada ven con recelo los movimientos del líder del PRO, que comenzó a reactivar su red de contactos con la idea de reflotar un armado de centro que compita con los libertarios.
La semana pasada, Macri se reunió con el diputado Emilio Monzó, su exjefe de campaña en 2015, lo que despertó especulaciones. Si bien fue un encuentro informal, desde el oficialismo lo leyeron como una señal de presión y no descartan que busque condicionar futuros acuerdos.
A pesar del ruido, en el entorno de Karina Milei restan importancia a los movimientos del expresidente y lo acusan de actuar con desesperación al ver cómo Ritondo se convirtió en el principal interlocutor del PRO con el oficialismo, sin su aval.
En paralelo, la interna porteña se recalienta. Tras la elección que posicionó a Manuel Adorni por encima de Silvia Lospennato en la Legislatura, Jorge Macri perdió la mayoría en ese cuerpo legislativo, que ahora cuenta con 14 representantes de La Libertad Avanza y solo 11 del PRO. Desde el oficialismo anticipan que usarán ese poder para condicionar la gestión porteña y limitar la influencia de los Macri.
Mientras tanto, entre libertarios crece una coincidencia: cerrar filas contra los primos del PRO. La disputa interna en La Libertad Avanza sobre cómo enfrentar a Axel Kicillof en la provincia parece quedar en pausa cada vez que el adversario es Mauricio Macri. Nadie quiere ceder ante él.
Desde el entorno presidencial insisten: cualquier alianza con los Macri solo será posible si se suman sin imponer condiciones. "Si quieren estar adentro, va a tener que ser gratis. Es hora de que esos dos crucen el Jordán", ironizó un operador cercano a Karina Milei.