Detrás de la Noticia decidió homenajear a los Bomberos en su día con una entrevista al subjefe del Cuartel de Brandsen
Seguramente este 2 de junio, cuando cada uno escuche en una radio, lea en el diario o la web, o vea en las redes sociales, streaming o televisión que en Argentina se celebra el Día del Bombero Voluntario, le volverá el recuerdo de estas personas que, sin esperar nada a cambio, combaten incendios, rescatan a accidentados de choques de autos o bajan desde lo alto de un árbol a ese gato indomable que se escapó de una casa y no se anima a descender de allí.
Es por eso que este grupo de gente es uno de los más queridos y respetados que existe en el país, porque sus integrantes tienen un compromiso innegociable con el resto y una actitud inigualable para servir a los demás.
Detrás de la Noticia quiso homenajear a estas personas de carne y hueso que, después de que suena la sirena, se ponen sus trajes y suben a la autobomba para transformarse en héroes para todos.
El Subcomandante Federico Tenreyro es el subjefe del Cuartel de Bomberos Voluntarios de Brandsen y brindó una extensa entrevista en la que dio detalles de esta profesión tan querida y admirada por la comunidad.
“Ser bombero voluntario es una elección de vida. No concibo que toque la sirena y no poder estar”, declaró sin tapujos al inicio de esta entrevista.
Federico tiene 44 años y hace 23 que forma parte de esta institución. Ingresó con 21 años luego de que un accidente y una charla con un amigo fueran los disparadores para decidirse.
“Siempre tuve la inquietud al escuchar la sirena, me llamaba la atención, pero no tenía mucha idea de cómo era”, recordó.
“Una vez vi un choque grande cuando iba para el autódromo, en la curva anterior. Sentí mucha impotencia por no poder hacer nada”, relató. Allí la idea le quedó latente hasta que Gustavo Almada le contó que estaba yendo a formarse para bombero en Guernica porque su papá lo era allá.
“¿Cómo se hace para serlo?”, le preguntó rápidamente. Él le comentó todos los detalles y así fue cómo terminó anotándose para el curso con su amigo, quien decidió mudar su formación a Brandsen.
Las primeras impresiones que se llevó fueron que ser bombero “cambia la normalidad de una vida porque uno tiene su familia, su trabajo y su tiempo libre, y todo eso se ve alterado al ponerse al servicio del otro”.
Hoy, para ingresar a los Bomberos Voluntarios, hay que tener entre 18 y 40 años al finalizar el curso, aunque también se puede entrar con 17 como aspirante.
“Existe un programa de estudio con una determinada cantidad de horas. El interesado se anota en el cuartel y cuando se necesitan bomberos se abre la inscripción. Hay exámenes físicos, de salud e intelectuales”, detalló Federico.
“No es fácil. Este año terminamos en enero un curso donde entraron 87 personas y luego de todo el período de formación egresaron diez. Además, se cursaba lunes, miércoles, viernes y sábado”, informó sobre la preparación.
Este curso fue muy especial para él porque uno de sus cinco hijos, Francisco, egresó como bombero y ya compartieron salidas.
“Es una experiencia nueva porque como padre, más allá de todo, uno está pendiente de su seguridad. Pero es un orgullo que pueda seguir mis pasos en esta vocación que es hermosa”.
Asimismo, subrayó que “la familia es el pilar que sostiene al bombero, que está presente en la casa cuando uno sale. Es fundamental para poder llevar adelante la actividad”.
Como se sabe, el trabajo del bombero a veces es complicado. Por eso, tratan de no llevar emociones de lo vivido a sus hogares. Para esto tienen un sistema de psicología en la emergencia y además se reúnen al regreso de un servicio complejo o doloroso para hablar sobre lo ocurrido.
A Federico también lo ayuda mucho la fe y el fuerte vínculo que tiene con la religión católica.
“Igualmente, más allá de los momentos difíciles, en esta vocación son más las cosas lindas, en las que se puede servir”.
Por otro lado, con respecto a la discusión que se da en algunos ámbitos sobre si los bomberos deben ser asalariados —como ocurre en otros países y también en algunas ciudades de Argentina cuando pertenecen a fuerzas de seguridad— fue tajante:
“Vengo del sistema del voluntariado y veo el buen funcionamiento que tiene, por lo que no concibo que sea remunerado”.
Federico entiende que, en realidad, el servicio debería estar a cargo del Estado, pero considera que sus falencias y la falta de llegada a muchos ámbitos hacen que este sistema continúe funcionando de manera eficiente. Además, cree que muchas personas ingresarían por una necesidad económica y no por verdadera vocación.
Por eso, a ellos se les abona con un abrazo, con lágrimas y con un eterno gracias.
“Nosotros no tenemos paga, además sufrimos con la gente, más acá que nos conocemos todos. Pero ver cómo una persona sale adelante después de haberla asistido verdaderamente reconforta y no hay paga que alcance para ello”.
Por otra parte, aclaró que tras 25 años de servicio cada bombero recibe por parte de la provincia de Buenos Aires un pequeño subsidio por el esfuerzo realizado, lo que no constituye una jubilación, como erróneamente se cree.
Con respecto a la capacitación, él es subcoordinador adjunto de esta rama en el Comité Técnico de la Federación de Bomberos Bonaerenses y subdirector de Incendios Estructurales de la Academia Nacional.
Detalló que el sistema se organiza en distintos niveles: uno destinado a la parte operativa y otro para dirigentes, quienes se encargan de reunir los fondos y administrarlos para que el cuartel funcione.
Hoy el cuerpo activo, sumando al personal de Jeppener, está compuesto por 73 bomberos, además de otros quince integrantes del cuadro de reserva, que son los más antiguos. El cuerpo está a cargo del Comandante Mayor Mariano Diéguez, quien ingresó a la institución a los 15 años, cuando las condiciones de ingreso eran diferentes. La Comisión Directiva, en tanto, es presidida por Daniel Correa.
Sobre el sostenimiento económico, resaltó que “la sociedad de Brandsen tiene un gran nivel de compromiso y colaboración con Bomberos y, además, desde la comisión existe un muy buen manejo administrativo de lo que se recauda”.
Recordó la tradicional rifa anual de la casa, que este año alcanza su 15ª edición, las noches de entretenimiento que convocan a cientos de personas y la cesión para explotar la parrilla de la ExpoBrandsen. También destacó el aporte permanente de empresas, instituciones y vecinos que colaboran de manera desinteresada.
En lo que respecta al parque automotor, recientemente recibieron la donación de dos camionetas adaptadas como unidades de ataque rápido con kits forestales y atraviesan una etapa de renovación de equipamiento. En materia tecnológica, además, buscan mantenerse siempre actualizados.
“En Brandsen estamos muy bien posicionados, repito, por los aportes de todos, pero siempre aspiramos a más. Por eso nos debemos a la misión de cuidar lo que tenemos, porque es de la comunidad y nosotros simplemente lo administramos”.
También se refirió al destacamento de Jeppener, que funciona desde hace once años.
“Desde diciembre se abrió el brazo operativo con 19 bomberos con domicilio en esta localidad, lo que permite que ante una emergencia exista una primera respuesta por parte de ellos”.
En cuanto a la incorporación de mujeres, destacó que hace 21 años forman parte del cuerpo activo.
“Hoy son 24 bomberas que trabajan a la par del resto, cumpliendo en igualdad de condiciones todas las funciones”.
Por otra parte, una herramienta muy útil que incorporaron hace algunos años y cuya existencia muchos vecinos desconocen es la Estación Meteorológica Automática (EMA), que permite conocer en tiempo real datos de temperatura, humedad, viento y precipitaciones de Brandsen, que muchas veces difieren de los difundidos por el Servicio Meteorológico Nacional o las aplicaciones de los teléfonos celulares.
“Esto surgió en una capacitación. Allí vimos su necesidad porque es un recurso muy importante. La utilizamos para la parte operativa, para saber la dirección del viento o la humedad, por ejemplo, y también está al servicio de la comunidad”.
Esta puede consultarse en clima.gestic.com.ar/brandsen.
Otra cuestión que muchas veces se desconoce es que el sistema de Bomberos Voluntarios se rige por una ley nacional y otra provincial, además de contar con un régimen disciplinario propio.
“Estamos bajo supervisión de la Dirección de Defensa Civil provincial y tenemos el Código de Ética Bomberil, que regula nuestras actitudes, que deben ser positivas hacia la sociedad. Existe un régimen de sumarios administrativos, con investigaciones en las que se puede resultar absuelto, sancionado o exonerado”.
Asimismo, explicó que los cuarteles también son supervisados por ese organismo y por el área de Personas Jurídicas, pudiendo incluso ser intervenidos en caso de irregularidades.
“Esas problemáticas no las tenemos porque estamos muy bien administrados. Vamos a cumplir 55 años y existe una escuela de buenas conductas que continúa vigente”.
Además, comentó que los bomberos cuentan por ley con jerarquías y ascensos que se obtienen por antigüedad, cantidad de servicios prestados, calificaciones y vacantes disponibles.
Eso también determina el color del casco que utiliza cada integrante, algo que a un fanático de Racing como él le generó un particular dilema cuando le tocó usar uno rojo.
“Lo que sufrí”, bromeó entre risas. “Quería ascender para cambiarlo. Pero no quedó otra que usarlo durante un tiempo”.
Hacia el final de la charla, Federico, quien además es profesor de Historia y secretario del Instituto Santa Rita de Cascia, brindó un dato importante: desde las federaciones se trabaja para darle un marco oficial a la formación bomberil.
Actualmente existen conversaciones con la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires y con el Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET) para que los bomberos egresen con un título de técnico superior, como ocurre con los policías que completan su formación en la Escuela Juan Vucetich.
“Agradezco a Dios que me haya cruzado con una institución de este tipo, tan querida, que hace que uno, al poder servir al otro, vaya creciendo como persona”, concluyó.
Seguramente en esto pensaron aquel 2 de junio de 1884 quienes fundaron el Cuartel de Bomberos Voluntarios de La Boca, el primero del país, y también aquel grupo de brandseños que, con decisión y esfuerzo, instaló el 26 de octubre de 1971 esta institución en el recordado edificio de lo que entonces era el barrio Matadero.