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Descubrió que su marido le era infiel, lo mató y quiso simular un suicidio

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Ramón Valenzuela (51) fue hallado muerto en el galpón de una estancia, en Misiones. Su esposa quedó detenida por el crimen.

Una mujer mató de un tiro de escopeta a su pareja e intentó ocultar el crimen haciéndolo pasar por un suicidio. Su versión duró apenas unas horas porque los peritos hallaron restos de pólvora en sus manos.

El asesinato ocurrió en la estancia “Santa Rita”, que está sobre la ruta nacional 12, muy cerca del límite con Corrientes y a menos de 20 kilómetros de Posadas. Fue Lidia Fernández Sosa (48) quien llamó a la Policía para alertar sobre el suicidio de su pareja, que se desempeñaba como encargado de la estancia.

Los policías de la comisaría 7° no tardaron mucho en llegar al lugar. La mujer los condujo hasta un galpón cercano a la vivienda, donde estaba el cuerpo de Ramón Cayetano Valenzuela (51) con un impacto brutal en la cabeza.

A un metro del cadáver -boca abajo- los agentes hallaron una escopeta calibre 16 con un cartucho percutado dentro de la recámara.

Fernández Sosa contó rápidamente que unas horas antes había descubierto en el celular de la víctima una serie de mensajes que había cruzado con una joven, con la que aparentemente mantenía una relación amorosa clandestina.

La mujer aseguró que esa infidelidad derivó en una fuerte discusión que terminó cuando Valenzuela tomó la escopeta y salió de la casa rumbo a un viejo galpón.

Según su relato, unos minutos después escuchó la detonación y al acercarse advirtió que su pareja se había disparado en la cabeza.

Hasta ese momento los policías no habían hallado fisuras en el relato de la mujer. Incluso una hija y el yerno corroboraron la hipótesis al sostener que escucharon el disparo y cuando llegaron vieron a Valenzuela ya muerto.

Uno de los policías que observó más detenidamente la escena notó que la víctima tenía sucia la camisa en la parte posterior, lo cual le llamó la atención, ya que el hombre estaba boca abajo.

El juez de Instrucción César Yaya ordenó que el cuerpo fuera llevado a la Morgue Judicial para la autopsia y que tanto a la víctima como a sus familiares se les realizara el análisis de parafina.

Así, los peritos descubrieron que la única que tenía restos de pólvora en sus manos era Fernández Sosa, quien inmediatamente fue detenida.

El juez también dispuso que fueran demorados la hija y el yerno de Lidia, pero luego decidió dejar en libertad a la joven porque tiene un bebé de pocos meses.

El juez quiere saber si la mujer contó con la colaboración de otras personas para cometer el crimen y sostener la versión de un suicidio

Por, Diario Clarín.

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