Detrás de la Noticia charló con la seño Mari sobre su carrera, la llegada de la jubilación y la actualidad de este nivel educativo
El jardín de infantes es esa etapa que el ser humano lleva en el corazón durante toda su vida. Forma parte de los primeros recuerdos, los primeros grupos de amigos, la primera o el primer chico que te gusta.
Y en ella también existe una persona trascendental, de la que se acordará con amor por todo el cariño brindado, la comprensión, la paciencia y las enseñanzas que dejó: ella es la maestra jardinera.
Cada 28 de mayo se celebra en Argentina el "Día Nacional de los Jardines de Infantes" y el "Día de las Maestras Jardineras" en memoria de Rosario Vera Peñaloza, una riojana que dedicó su vida a la enseñanza y fundó el primer jardín de infantes del país.
Por eso, Detrás de la Noticia decidió homenajear a estas docentes tan importantes en la vida de niños y padres con una entrevista a María Silvia Guzmán, la “seño Mari”, directora del jardín “Estrellita de Belén”, en la que contó detalles de los 37 años de una carrera que está por concluir.
“Ser maestra jardinera es darles amor a los nenes, dedicación, tratar de acompañarlos en este proceso en que ellos salen de su hogar hacia una institución siendo muy chiquitos. Para mí es parte de mi vida”, definió al principio de la charla con la dulzura y tranquilidad que la caracterizan.
Siempre quiso ser maestra jardinera. Desde chica jugaba a que sus muñecas eran sus alumnos y, si estaba en un lugar sin ellas, utilizaba lo que fuera para simular que eran nenes, como por ejemplo monedas.
Por eso, no dudó al terminar la escuela secundaria e ingresó al Instituto Superior de Formación Docente N° 49 de Brandsen. No se había recibido aún y fue convocada para su primer trabajo: “me llamaron para el jardín de Jeppener porque en segundo de la carrera ya podías hacer suplencias. Tenía 18 años y mucho miedo, pero fue una experiencia hermosa”.
En 1989 se recibió de maestra jardinera el mismo día que falleció su papá. Fue una dura pérdida. A los pocos días recibió la propuesta del Jardín Estrellita de Belén para hacerse cargo de una suplencia y aceptó porque sentía que esa era una manera de devolverle a su padre todo el amor que le había dado.
Volvió en abril de 1990, ya como docente titular, y no se fue más: “este lugar es parte de mi vida, es como algo sagrado para mí”. Eran tiempos en los que el jardín y la escuela primaria compartían edificio y, a veces, salones, en un inmueble que hoy, paradójicamente, ocupa la secundaria: “cursábamos de tarde. A mí me tocó un aula creada recientemente, llamada ‘Bambi’, que cuando llegaba tenía que desarmar el salón de primaria, armar mi aula y hacer el proceso inverso antes de irme”.
Fue así durante un año, pero la juventud y el amor por los chicos pudieron más. La mayor parte de su carrera estuvo a cargo de sala de 3, lo que la llevó a acompañar la adaptación de más de 500 chicos, algunos de los cuales hoy tienen 40 años, cifra que se incrementa notablemente si se suma su trabajo posterior como preceptora.
“Me gustaba el proceso de ver llegar a los nenes sin nada y que lograran un montón de cosas, la evolución de pasar a jugar solos a hacerlo en grupo, la satisfacción de ver su adaptación porque el jardín es aprendizaje y cuidado, las dos van de la mano”, expuso.
Luego comenzó a estudiar Letras en la Universidad Nacional de La Plata, pero rápidamente dejó porque sentía que los más chicos iban a ser todo para ella. Y así fue.
Mari estuvo quince años a cargo de sala de 3, hasta que pasó a desempeñarse como preceptora. Reconoció que le costó el cambio, pero lo aceptó porque destacaba el valor de ese puesto y, además, son etapas que se tienen que dar en la vida.
Los años fueron pasando y también, en el medio, tuvo sus trabajos en el ámbito estatal: estuvo quince años en el Jardín de Infantes del barrio La Dolly, comunidad a la que también ama; además trabajó en el N° 901, en el del barrio Las Mandarinas, volvió a Jeppener con sala de 5 —para ella fue “un desafío”— y en el Centro Educativo Complementario N° 801 de Brandsen.
Por otro lado, tuvo un paso por el jardín “Yapeyú” de Alejandro Korn e hizo suplencias como preceptora en el Instituto Secundario Santa Rita. Pero su corazón siempre estuvo en “Estrellita de Belén”, donde comenzó a hacerle suplencias a Valeria Regueira en la dirección, que la fueron preparando para el lugar que ocupa hoy.
Mari ya inició los trámites jubilatorios. En la mayoría de los casos, cualquier persona estaría esperando la resolución para retirarse. Pero ella no: “estoy procesando mi salida porque es el jardín que soñé. En realidad no me quisiera ir, pero son etapas que se terminan y tengo que aprovechar para dedicarme un poco más a otras cosas”.
“Es toda una vida de venir a trabajar sin faltar y seguramente los problemas de salud que tengo son por no haberme hecho atender como correspondía por no dejar de venir. A veces todo lo que es excesivo no está bueno porque hay prioridades. Además, el jardín sigue funcionando igual”, se replanteó.
Tiene proyectos, como un taller de huertas para chicos, y retomar a partir de septiembre el emprendimiento de venta de plantas llamado “Amar la Tierra”, que había iniciado junto a su esposo, Gustavo Gonzalía, fallecido en 2022, con quien estuvo 34 años casada.
Mari le brindó un capítulo aparte a su familia, que siempre la apoyó en este camino: “el acompañamiento para una maestra jardinera es fundamental. Mis hijas (Florencia, de 32 años; Belén, de 28; y Jazmín, de 23) crecieron entre los papeles de colores, haciendo regalitos en las vacaciones de invierno, pero siempre estuvieron rodeadas de mucho amor”.
“Y mi esposo merece un capítulo aparte. Me ayudaba un montón. Veníamos solos en vacaciones a pintar bibliotecas, por ejemplo. Colaboraba en muchas otras cosas porque antes era todo a mano, como las tarjetitas”, resaltó con la voz entrecortada.
Fue una etapa difícil en su vida, pero el jardín colaboró para poder transitarla: “este lugar es sanador. El abrazo de los nenes, que me hicieran corazoncitos, todo el cariño me ayudó mucho en ese momento”.
Mari destacó el reconocimiento de sus exalumnos, que la saludan cuando la encuentran en algún lugar, y muchos de los que ahora llevan a sus hijos al jardín: “a mí me emociona mucho que te sigan recordando. Para ellos sigo siendo la seño Mari. Y así quedaré (risas). Después del título de mamá, es el que siempre soñé tener”.
Con respecto a la profesión, resaltó que no es fácil: “el nivel inicial no es para cualquiera. Por eso yo revalorizo un montón la tarea del jardín de infantes, que es el que más ha cambiado en el tiempo porque se adapta a todo”.
Destacó a su grupo de trabajo, con maestras que lo integran desde hace muchos años: “lo adoro y le agradezco mucho. Tengo mi trayectoria, pero atrás están las chicas que me apoyaron y estuvieron siempre”.
Una de ellas era Natalia Raitelli, quien falleció hace poco más de un año y de la que tiene una foto en su escritorio para que siempre esté presente y no olvidar los momentos vividos. Además, próximamente le impondrán su nombre a una biblioteca que ella organizó y que se encuentra en el SUM del jardín.
Por otro lado, hoy la relación con los padres es más complicada que hace algunos años y muchas veces hacen responsable al jardín de ciertos problemas de sus hijos. “Hay que reconocer que hoy está difícil la situación, pero hablamos un montón con las familias porque me gusta abrir las puertas del jardín y escucharlas”, subrayó.
“Siempre digo que los problemas de conducta de hoy tienen un origen, porque no es que el nene se quiere portar mal porque sí. Por eso hay que trabajar juntos y cuando los papás toman conciencia de ese inconveniente nosotros ya tenemos el 50 por ciento ganado”, manifestó.
Mari destacó que una de las mayores dificultades que tienen hoy es el uso de las pantallas: “estamos luchando con este flagelo. La tecnología es buenísima para ciertas cosas, pero no es bueno que los nenes estén supeditados a un teléfono, les hace mucho daño”.
Relacionado con esto, destacó problemas en la comunicación verbal, el lenguaje, la impaciencia y la falta de interés por diversas cuestiones, entre otros. Por eso, el año pasado organizaron para los padres una charla con la licenciada en Fonoaudiología Rosana Cortés sobre los daños que producen las pantallas.
Además, contó sobre su proyecto institucional llamado “Niños en acción de la mano de Jesús”, que incluye huerta y jardinería, y que despierta un gran interés entre los pequeños. También sumaron un mariposario con orugas que, cuando se transformen en mariposas, serán liberadas. Los alumnos siguen el proceso todos los días.
Por otro lado, las docentes realizaron junto a Adriana Muguruza y Marta Marucco un curso de primeros auxilios, que tendrá un cierre con los nenes y sus familias. También se realizaron simulacros de incendio con los Bomberos Voluntarios de Brandsen.
En cuanto a la baja de la natalidad y la caída en la matrícula, este año abrieron la sala de 2, a la que llamaron “Conejitos”, que completó rápidamente su cupo y funciona muy bien.
Mari tenía en mente este proyecto desde hacía tiempo, ya que también realizó el curso en jardín maternal. Funciona muy bien, con un cupo reglamentario de 18 chicos, lista de espera y todas las disposiciones reglamentarias correspondientes.
En cuanto a la religión, destacó que se trata de una institución católica pero con las puertas abiertas a todos: “no exigimos nada, pero tratamos de sembrar en los niños pequeños gestos que después llevan a la casa, como rezar”.
También recordó que hace tres años iniciaron un importante proyecto de “Bautismo comunitario” para los niños que ingresan sin estar bautizados y que tuvo una excelente recepción: “la primera vez fueron seis nenes, la segunda nueve y el año pasado quince. La ceremonia se hace en la parroquia Santa Rita de Cascia y los pequeños van con el uniforme del jardín”.
Mientras Mari se despedía y agradecía la charla, no quiso que Detrás de la Noticia se fuera sin recorrer el jardín. Orgullosa, mostró cada rincón y dejó una reflexión para el final:
“Siempre que los chicos sean escuchados se van a llevar algo de vos. Por eso somos el amor que damos y recibimos. No te llevás de acá más que eso, porque si esperás otro reconocimiento no existe”.
La flamante Liga reúne a once jefes comunales que buscan tener voz propia, articular la…
El exjefe de Gabinete y exministro de Seguridad, Aníbal Fernández, reapareció este lunes en la…
Un impactante incendio se desató durante la madrugada de este lunes en una terminal de…
La tensión diplomática entre Argentina y Brasil sumó un nuevo capítulo luego de las duras…
Un nuevo episodio de violencia e inseguridad sacudió al noroeste del conurbano bonaerense. Un efectivo…
Más de 4.500 vecinos se atendieron gratis a dos años de la llegada de este…
Leave a Comment